miércoles, 22 de octubre de 2014

O

Hoy, mal y tarde, asisto a mi entierro.
Todo este tiempo he creído vivir,
Yaciendo vacía junto al cadáver de Dios.

Los sepultureros y yo, tal vez
El séquito más triste de la historia,
Llevamos mis restos al jardín.

Por una vez, me siento hermosa.
Pero el tiempo ha vuelto a hacer de las suyas,
Y en tus párpados leo una vez más que es trece.

domingo, 19 de octubre de 2014

2:37

A veces veo pasar Noviembre por mi puerta,
Y me pregunto por qué tiendes la ropa en el tejado.


viernes, 10 de octubre de 2014

02250

Cuando balan los corderos el verano sabe a tierra. 

La ciudad arde y no veo más que llamas.

Él estaba lleno de fantasmas, pero no pude ayudarle. 

Ya no me asusta el monstruo de tus ojos. 

Viajo hacia atrás, Lana del Rey, el mundo se ve pequeño. 

Un hombre dormita al borde del caos. 

Hay algo nuevo en la forma que tienen las montañas de imitar el mar.

Las nubes guardan un nuevo ritmo.

Los colores parecen jugar a fundirse.

Son las tres y parecen las cuatro.

No, ya no tengo miedo. 

domingo, 31 de agosto de 2014

Gerard

Se miró al espejo del baño y, por primera vez,
admitió que no sabía quién era.

A su lado hay alguien que no conoce.
A su espalda, la sombra de un viejo sueño.
A los lejos, los resquicios de un viejo amor.

Bajo la cama arde una caja eternamente.
En los lienzos siempre hay una persona entre la multitud.

"¿Te conozco?"
"Nos hemos visto alguna vez."

Ir al teatro tres veces por semana,
curarse en salud, aplicar crema en la máscara.

Si se cruza una canción por su mirada,
te dirá que lleva un rato despierto.

Leer viejos libros en una mañana,
tomar café por vicio más que por necesidad.



viernes, 8 de agosto de 2014

No quiero seguir siendo Holden

Hemos olvidado a qué sabe la Muerte,
ya no escribimos cartas a la Libertad.
La vida es un libro que sólo ojeamos.

Enfermamos, sí, de ignorancia.
De vacío, de este sinsentido
que me está robando los cojines del sofá.

¡He visto la Verdad y la detesto!

Malditos los poetas.

Contagiada, me devora el parásito
de su angustia —ojalá  las entrañas.

Que me libren de este mal,
quiero vivir sin buscar motivos.

Es esta indiferencia abominable,
el adormecimiento de los que amo.

¿Quién? ¿Quién nos ha robado la Esencia?

¿Qué somos ahora, si no sacos de trigo
que perecen con el frío?

Escribir ya no calma al monstruo
que insiste en hurgar dentro de mi cabeza.


domingo, 6 de julio de 2014

Sufro en silencio el Terror de los poetas.

               I

Se acerca el final y lo sabemos,
pero eso no nos asusta.

Es el color, o su ausencia,
lo que nos envilece el alma,

Volver al blancoynegro, 
olvidar que nos bañó el sol.

Soy testigo del hambre y
la desdicha de estar saciado.

¿Cómo no avergonzarse del Ser?


               II 

Les veo como les viste,
sentados en los bancos de la Iglesia,
aplacando sus instintos,
fingiendo no estar vivos.

Bajo la ropa, el sudor, el cuerpo.
Bajo la piel, el asco, el miedo.

A la derecha, un hombre trajeado
lleva un niño muerto en brazos.

A la izquierda, una pareja se jacta
de una chica que sangra.

                 III

Y en los bancos de la Iglesia,
negando ser humanos  — animales,
con los ojos cerrados y osando 
creer mirar a Cristo,
los gansos rezan a un dios que no conocen. 



martes, 1 de julio de 2014

Renacer.

Rimbaud me ha cambiado. Tras una exhaustiva lectura de "Las Flores del Mal", del poeta francés que inició el simbolismo, Baudelaire, y considerar insuficiente este viaje por los sentidos, fui a dar con el Príncipe de las Tinieblas, aquel que se anticipó a Nietzsche, Arthur Rimbaud.
Después de leer prácticamente la totalidad de su obra, puedo afirmar con rotundidad la frase inicial. Incluso voy más lejos, testifico que el joven poeta no sólo era un auténtico visionario: Sabía algo que, casi dos siglos después, nosotros no sabemos.

Dejo el primero poema que escribí mientras leía una antología de sus poesías completas.

VI

Inmortalizar a Rimbaud,
          hallar la libertad en la caverna,
   ser niño, y león, y esclavo.

<<Vivir>>, sin omitir ninguna letra.

      Atormentar a los mediocres,
             contarles sobre el tacto agridulce
                       de una victoria por la cual no lucharon.

¡Vivir! ¡Hay que vivir!

Ser laico, y dios, y ateo,
           profanar la tumba de Descartes,
                 resucitar, una vez más, a Nietzsche.