Como para Verlaine y Rimbaud,
el tiempo no es más que otro obstáculo,
un tren del que bajarse en marcha.
La muerte no se acuerda de nosotros.
París lloviendo, Londres en pijama,
Roche encerrada en su cuarto.
El bulevar oculta nuestra suerte,
las fronteras no son más que palabras.
Vivir, sólo puede conjugarse en presente.
Nos prometemos que será la última vez
que nos hacemos sangre en los labios.
Y aquí y allá, más allá del verano
y los inviernos que tú provocas,
me arrancaré la piel, Rimbaud,
te lo prometo,
si vuelves a mirarme con los ojos
manchados de pavesas.
Si supiéramos enterrarnos
aún estaríamos vivos.
El sol se asoma a ver si aún respiramos.
No me pidas que te olvide
para llamarme rogando vuelva
al día siguiente,
| intervalo |
que aún me amas,
| intervalo |
que aún me odias suficiente
para decir que no sin darte cuenta,
sin ver que ya estoy otra vez
buscando un tren del que bajarme
en marcha.
jueves, 2 de enero de 2014
domingo, 15 de diciembre de 2013
Delirios de una noche sin estrellas.
Sabía que, en realidad, no importaba mucho a dónde fuera. Podía dejarlo todo atrás, pero seguiría siendo yo. Seguiría siendo yo y seguiría viéndole en cada paso que diese. En el café frío por las mañanas, en el silencio al volver a una casa que no sería la mía. En las sábanas enredadas sin sentido, en el orden que él no conocía. En la estabilidad, en todos los ojos que no fueran los suyos, en las marcas que sólo yo veo en mi piel, en el letargo del corazón. En despertarme a solas, en las canciones que no le gustaba y los sitios a que no quería ir. En las cosas que quería y no quería hacer. Le vería en mí, en quien fui y no fui, y en quien sería, por desgracia, sin él.
miércoles, 23 de octubre de 2013
La verdad es que nunca iremos a París.
Lo que queda de mí, no vale nada.
Los dos lo sabemos.
Los dos lo lamentamos.
Pero sólo yo me quedo.
Y verás, que tus mentiras
ya no curan las heridas que me hiciste.
Soy la melodía finita de una caja de música.
Y tú ya no me quieres para tanto.
domingo, 13 de octubre de 2013
Quizá besé al diablo y no me acuerdo
Tus
palabras, tan vacías como yo,
No saben
pedir perdón ni arrepentirse.
28s de
diciembre en tu tintero,
Sonajeros de
una risa que no existe.
No me
quieres por entero y por eso me destrozas.
Cansada de
tijeras y termómetros,
De tos y de
dolor y de esperarte.
Aún sueño
con tus dientes en mi sombra.
miércoles, 9 de octubre de 2013
Potasio.
Le dije que le quería y luego me fui,
no sé muy bien a dónde.
Me hubiera gustado acostarme dentro
de sus pupilas y hacerme diminuta hasta morir.
Ya daba igual un lugar que otro,
unos labios que otros,
ser o no ser yo o tú o nada.
no sé muy bien a dónde.
Me hubiera gustado acostarme dentro
de sus pupilas y hacerme diminuta hasta morir.
Ya daba igual un lugar que otro,
unos labios que otros,
ser o no ser yo o tú o nada.
lunes, 7 de octubre de 2013
Noviembres que no existen
Soy, por vocación, sastre de tus alas.
Y en mi jaula te contemplo en silencio,
feliz de verte ser lo que no soy.
Aprendí a quererte a intervalos,
al ritmo inconstante de tu ausencia.
A enamorarme del instante en el que
pasas por el cuarto, te acuerdas de que
aún vivo y abres la puerta,
dejándome ser libre junto a ti.
A volver a mi lugar cuando te cansas,
llorándote en silencio, ahogando las preguntas
que tanto te molestan.
A soñar con que todo es lo mismo para ambos.
A dormir para creer que estoy despierta.
A fingir, verte ir y venir, coserte, arreglarme,
romperme, destrozarte y recogerte, tragar,
dar, devolver, perderme, evadirme, no te vayas.
Y te fuiste. Y otra vez no estabas.
Y cuando me buscas, con el cielo prometido en
tu forma de desesperarte si no encuentras que
aún te quiero, yo sólo sé tirar las armas y rendirme.
Te sonrío y tú me crees. Sólo miento si es por verte
atravesar el cuarto, abrir la puerta, y en lugar
de liberarme, acurrucarte en mi regazo,
dentro de la jaula, y vuelvo atrás, a cuando de verdad
me querías más allá de estos barrotes,
y me creo en cada beso que aún me quieres,
y te dejo que te quedes para siempre.
Y en mi jaula te contemplo en silencio,
feliz de verte ser lo que no soy.
Aprendí a quererte a intervalos,
al ritmo inconstante de tu ausencia.
A enamorarme del instante en el que
pasas por el cuarto, te acuerdas de que
aún vivo y abres la puerta,
dejándome ser libre junto a ti.
A volver a mi lugar cuando te cansas,
llorándote en silencio, ahogando las preguntas
que tanto te molestan.
A soñar con que todo es lo mismo para ambos.
A dormir para creer que estoy despierta.
A fingir, verte ir y venir, coserte, arreglarme,
romperme, destrozarte y recogerte, tragar,
dar, devolver, perderme, evadirme, no te vayas.
Y te fuiste. Y otra vez no estabas.
Y cuando me buscas, con el cielo prometido en
tu forma de desesperarte si no encuentras que
aún te quiero, yo sólo sé tirar las armas y rendirme.
Te sonrío y tú me crees. Sólo miento si es por verte
atravesar el cuarto, abrir la puerta, y en lugar
de liberarme, acurrucarte en mi regazo,
dentro de la jaula, y vuelvo atrás, a cuando de verdad
me querías más allá de estos barrotes,
y me creo en cada beso que aún me quieres,
y te dejo que te quedes para siempre.
sábado, 14 de septiembre de 2013
Late dawns and early sunsets
'Sus pupilas contaban historias para no dormir'
-Joaquín Sabina
Eran noches sin luna y miércoles sin sol.
Tú
En la infinitud que (te) reserva esa palabra,
jugabas al escondite.
-Joaquín Sabina
Eran noches sin luna y miércoles sin sol.
Tú
En la infinitud que (te) reserva esa palabra,
jugabas al escondite.
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